Sobre lo del petróleo y los desvaríos yankee-sionistas
Tenemos demasiados deberes por delante, no hay equilibrio posible a corto plazo que nos pueda servir de oasis ante tanta crisis:
Hay algo interesante en cómo vuelve lo que no tendría que haberse marchado de nuestras críticas. El antiamericanismo, el antibelicismo, la preocupación por el cambio climático, la panificación transicional hacia otro sistema económico y político, la revisión de las alianzas y la participación en organizaciones internacionales, plantear qué futuro queremos para comenzar a despegarnos de aquellos tropos que disfrutamos repetir incesantemente como si el planeta fuera infinito, como si los humanos no tuvieran cuerpo, como si solo existiera el presente y la amenaza de no sacarle provecho (si es monetario mejor)... quizá, sea el momento de olvidarnos de la excusa eterna de la excepción, para que miremos las entrañas de un sistema antropofago que solo puede subsistir a base de cuerpos y deseos. A veces nos olvidamos que en la propia idea de competencia de las sociedades capitalistas subyace el deseo bélico de un imperialismo que nunca ha dejado lo político fuera de lo militar. Ese ideal totalizante no es más que la guía de las inevitables pifias por venir. La pasión por la ignorancia, el disfrute de plena ausencia de compasión, esa crueldad elevada a canon junto al cinismo hiperindividualista, todavía sigue siendo alimentada por los mismos derroteros que limitan la sociedad y a su vez otorgan una libertad basura. Atrapados pues en un imposible, disfrutamos de su sombra sin atender a la libertad radical que emerge de la imposibilidad de satisfacción, de que las cosas encajen. La tiranía de las sociedades capitalistas o sociedades narcisistas como deseo (y aceleró) Nietzsche, no parece ser más que la caída en lo que comúnmente llamamos posverdad, donde las modernas instituciones del saber (academia, ciencia, Estado, etc.) caen para dejar paso a aquellos discursos que, fragmentariamente, apuntalan a los restos desperdigados de aquellas verdades, un collage posmoderno con el cual poco se puede hacer más que defender narrativas identitarias y votar cada cuatro años. Aunque si es cierto que, dadas las circunstancias y el cansancio epistémico y práctico, aquella realidad líquida donde chapotear y cultivar el ressentiment da paso a algo más consistente pero atento a los parapetos sobados de la estupidez académica. Los universales blandos, las oscilaciones y la inocencia informada comienzan a aparecer en plena época donde las grandes narrativas no es que se hayan muerto sino que se han sustituido por otras más precisas, de las cuales tenemos que hacernos cargo en las calles puesto que la “DEMOCRACIA REAL YA” del 15M aún sigue siendo un mero fantasma como aquel “PP y PSOE LA MISMA MIERDA SON”.
Desde Nueva Zelanda nos llega que ciertos alumnos se dieron cuenta de dos cosas ante la noticia de que Rocket Lab, empresa de un tal Peter Beck, ha firmado un contrato por cuatro años con el departamento de defensa estadounidense para desarrollar cohetes hipersónicos HASTE, versión modificada del cohete Electron, capaces de transportar 700 kg cinco veces más rápido que la velocidad del sonido. Estas velocidades y capacidades les permiten pasar desapercibidos ante cualquier tecnología defensiva. La respuesta de los alumnos fue, efectivamente, sentirse traicionados hasta el punto de comentar cínicamente: “bueno, parece que ya tenemos bando”.
Con ello se les recordó el pacto que se hizo entre la NSA, GCHQ, ASD, CSE y GCSB llamado The Five Eyes, por el cual los países de, respectivamente, EEUU, UK, Australia, Canadá y Nueva Zelanda, dan soporte a una red de espionaje global. Por ende, estos alumnos pudieron ubicar que no era raro que Rocket Lab acabara en cierto punto siendo contratada por los Estados Unidos y sus desvaríos imperialistas, en este caso los de naranjito y sus círculos íntimos sionistas como Jared Kushner, la mafia MAGA, Paul Singer, AIPAC, circulos evangélicos, entre otros que, más que por la fuerza sino más bien generosidad financiera, recursos e inversiones, han acelerado el imperialismo yankee y su appetite for destruction. Howard Lutnick y Scott Bessent junto a naranjito, allá por los años 80 y 90, se dedicaron a acumular capital social, mediático, monetario, cultural, etc., con tal de abrir paso al sionismo en Wall Street. Pero la cosa viene de largo… Es más, planteamos aquí la pregunta, ¿todavía seguimos pensando que EEUU no ha sido secuestrado por una conspiración sionista? ¿Y si tras todos esos “fuegos artificiales” de la prensa y fuegos reales en territorio iraní y palestino se encuentra una USA secuestrada por el Mossad?
No nos resulta extraño que los alumnos, como nos comentó este profesor, respondieran cínicamente reconociendo su inocencia etaria, impotencia política y resaca dopamínica. ¿No es acaso esa la epidemia que, hablando de Oceanía, seguirá incluso tras el baneo a los jóvenes de 16 años que se comentó en Australia y Europa? La educación no incluye en sus programas mapeos de la realidad contemporánea, clases en las que se comenten noticias, que se puedan reconocer cuales son los problemas que hacen que sus padres discutan, se divorcien, que el bullying se produzca online, que no puedan dormir ni concentrarse, sentir que el futuro ha sido cancelado, que la desesperanza tinta los minutos. No creemos que sea un abandono, que también, sino una falta de visión histórica proveniente de las grandes esferas en las que solo podemos encontrar abogados y empresarios en lugar de, efectivamente, políticos. Esto nos lleva a plantearnos una pregunta en la dirección opuesta a aquella que plantea que sea ha hecho de la política algo “sexy” y más próximo a la noción de la degeneración de lo político de Carl Schmitt: ¿acaso hay algo que podríamos llamar político hoy en día? ¿Hay pensamiento político en las esferas estatales y de administración pública o simplemente negociaciones por intereses netamente económicos y liberalismo neutralizante? Y a colación de los estudiantes, ¿no se ha perdido el factor político en las aulas? Y no, no me refiero a las de la universidad sino a la educación primaria y secundaria. Si a edades avanzadas se hace jodido reconocer qué implica ser de clase trabajadora, si es que se despierta dicha conciencia de clase, se debe a que, en nuestra opinión, las herramientas con las que leer el mundo, creer en él, no solo están atrofiadas sino que han sido sustituidas por aquellas propias para responder acorde al sistema y su sostén. ¿Cómo corchos va a volver la política de las calles, de las organizaciones, de los sindicatos si los programas educativos siguen siendo una formación de la figura del Trabajador y Empresario de sí, Burócrata de sí y Consumidor impolítico, si aún siguen siendo, como diría Illich, lugares de pre-alienación para el alienante sistema capitalista posterior? En resumidas cuentas, ¿porqué se ha afianzado tanto en la educación la figura del idiota, aquel que en la antigua grecia solo era capaz de mirarse el ombligo y por ello no podía participar en nada de lo político, de lo común, de los otros? Sea idiotez, falta de pensamiento crítico o como se lo quiera llamar son notables estas grandes disincronías. No es de extrañar que Mark Fisher escribiera Realismo Capitalista tras las clases que dio en el City Literary Institute y ver el comportamiento de sus alumnos de further education.
El precio del petróleo no parece que deje de crecer, a día de hoy (28 de marzo) ya ha subido un 86%. Si los analistas no se equivocan, si las mentiras y engaños siguen revoloteando, algunas voces hablan de barriles de Brent a 200$, no importa, nadie sabe dónde iremos. Los planes de contingencia se han empezado a plantear sobre la mesa, los sectores hablan de las reservas petrolíferas de los países, de sus límites. Filipinas, Japón y otros países asiáticos son los primeros en sufrir las consecuencias, pero no serán los únicos.. ¿Qué esperanza queda? ¿dónde miramos? España, como ha indicado la embajada de Irán en España, parece el modo europeo para salir del atolladero; las declaraciones de Pedro Sánchez y su posicionamiento ante la guerra han permitido establecer un baremo a Irán, una propuesta geopolítica que también ha hecho que Argelia acerque posturas (una vez se produjo su distanciamiento tras el abandono español del Sáhara Occidental). Quizá, podría ser el retorno de ese Dos del que hablaba Lazzarato ante las multitudes que se levantaron ante el genocidio palestino. “O genocidio o genocida” pasa a ser ahora “o anti-imperialista o imperialista”. Es imposible no acordarse de la canción de los Chikos del Maiz al pensar en está no-alineación que quiere protagonizar El Perro rememorando la famosa posición de la Yugoslavia de Tito:
¡Viva Yugoslavia, viva Tito!
Que vuelva Yugoslavia
Que vuelva Yugoslavia
Por la memoria partisana
Que vuelva Yugoslavia
Que vuelva Yugoslavia
Y que procesen a Javier Solana
Todo vuelve, pero la cosa está en que, dado que la brecha se ha vuelto a abrir, ¿seremos capaces de sostener la división, la dialéctica, los procesos revolucionarios o simplemente nos alegraremos porque El Perro ha visto la oportunidad, la ha tomado y, como efecto colateral, ha beneficiado a la población española? Y no, no defendemos nada parecido a la derecha de Feijóo, u otros, que en el congreso de los diputados se marcó, sin saber dónde se metía, una doble negación hacia la nada diciendo: “No a la guerra, y no a usted ”. La negación de la negación hegeliana supuestamente lleva a un estado superior que conserva lo potencial y su negación hacia un espectro nuevo. En este caso lo que vemos es simplemente una situación semejante a la de alguien que quiere que su foto de perfil sea comprometida con las “causas” actuales como lo haría cualquier proceso de fascistización, sin ofrecer nada nuevo sino imágenes y más imágenes ya que no tienen acceso al orden simbólico. Europa corretea enrabietada por la constante humillación recibida por Trump y por los desaires de un Netanyahu que solo persigue su supremacía final. Macrom defiende mandar soldados a Líbano para desarmar a Hezbollah mientras Israel bombardea cascos azules ¿hasta dónde llegarán las piruetas de la política europea con tal de no reconocer que no hay nadie a su lado?
Mientras estas danzas, alianzas y demás matanzas se suceden el futuro se muestra cada vez más incierto pero los enemigo más claros. Cabe preguntarse… ¿seremos capaces en esta ocasión de contrarrestar los movimientos imperialistas que pretende EEUU con Europa, la OTAN, Irán y un largo etcétera, ayudando a acelerar la autodestrucción de USA mediante el brote final de esa latente Guerra Civil que se halla bajo los deteriorados suburbs yankees? ¿Podremos profundizar, con ayuda de la historia y periodismo serio, la brecha contra el imperialismo norteamericano y su proyecto proxy sionista? ¿Seremos capaces de, como dice Lazzarato, dejar de tenerle miedo al Dos?
Es imposible seguir consumiendo día tras día la mierda que nos tiran sin preguntarnos ¿A dónde va todo esto? ¿Quién conduce? Demasiados enemigos, demasiados intereses en juego. En Ormuz parece encontrarse el estallido de la siguiente gran crisis del capitalismo ¿pero quién va a sufrir las consecuencias? ¿Cuáles serán? Si, como probablemente sea, tras el Covid surgieron las extremas derechas como reacción al poder ejercido por la izquierda europea, ¿qué hemos aprendido? Conviene no olvidarnos de lo que nos avisaban ciertos autores anónimos desde Francia hace años, a finales de la anterior década por todas partes se podía percibir lo insoportable de nuestro tiempo. Probablemente, esta aceleración de la derecha internacional tiene que ver con el desconcierto y la desorganización de las fuerzas de izquierdas ante un dominio del capitalismo que solo conoce la huida hacia adelante.
Conviene, ante está espera continua del espectáculo prometido por el señor naranja, rearmarse frente a las mentiras e impunidad de quienes humillan y bombardean indiscriminadamente a los civiles. Ningún país genocida puede ser respetado, ningún ciudadano o comentario que apoye, aunque sea mínimamente, la barbarie militarista del imperio puede ser respetado. Ningún alineamiento con EE UU, Israel o sucedáneos puede ser respetado. Levantad proclamas, llamad a compañer_s de cualquier rincón. Sabemos quienes son, sabemos quienes somos.
Mientras tanto, veremos lo que durará otro Alto al Fuego ficticio que ya nadie puede creer*.
*De hecho, después de haber escrito esta penúltima línea, en esta que estás leyendo, se vivió un nuevo ataque israelí al Líbano dejando 200 muertos. La maquinaria colonial sionista prosigue su marcha contra todo tipo de legalidad internacional. Llegará un punto en el que el petroyuan acabe por frenar las inyecciones estadounidenses a la basura de Israel y haga replantear el mapa geopolítico. No hay que escuchar a Trump, sino ver los efectos que producen sus acciones militares y operaciones en Asia Occidental.
Equipo Metaxis
09/04/2026