Número VI

X/MMXXIII - MARK FISHER 

Han pasado ya los días. Hemos recibido resonancias y disyunciones que orbitaban a diferente distancia del centro de gravedad de Mark Fisher. Hemos hablado con Matt Colquhoun, con Amador Savater, con los fundadores de la editorial Caja Negra que popularizó su nombre en la lengua hispana y han sido hermosas las contribuciones que hemos decidido incluir en este número.

Tanto con Colquhoun como con Amador o los directores de Caja Negra, Diego Esteras y Ezequiel Fanego, hemos estado rondando las fugas, las posibilidades que se hallan en potencia y restan aun medio dichas, la alegría de encontrarnos y de ver renacer nuevas formas de comprender la vida y actuar, crear, cuestionar no solo el baluarte teórico-crítico sino su difusión y los modos en los que es recibido, la gran renuncia, la gran depresión, la gran disención, el meteorito de la crisis climática, de la salud mental, del machismo, la emergencia de un nuevo narcisismo y tendencias del espíritu reflexivo metamoderno. Fotogramas que contienen destellos que brotan del mismo pulso emitido por la música electrónica. Entornos utópicos que delinean los valores que perdimos por la rabia contenida. Pensábamos sin darnos cuenta de que en algún punto tendríamos que llevarlo a cabo, pero, como hemos estado explorando, ahora la fuerza mutante acecha por doquier, agazapada, invisible… upper cut.

Anna, Toni, Alba, Julen… Jóvenes estudiantes de filosofía, conscientes de que habitan un planeta en decadencia no pierden la sazón y, como muestran sus escritos, ya llevan en sus biografías las experiencias con las que fabrican sus brújulas y esbozan cartografías del espíritu. La industria farmacéutica, las maquinarias productivas de dopamina, el ensalzamiento del comunalismo ácido, el choque frontal contra los dispositivos diseminados por ciudades, instituciones y centenares de objetos culturales… No es la emergencia lo que lleva a escribir sino a correr. La escritura entiende de otro tipo de emergencias: urgente, urgente, tengo que gritar, pero no tengo boca. Así, nos hacemos labios, lenguas, dientes, tráqueas, tiempo para sentarnos y vociferar sobre el papel blanco lo oscuro y brillante de estar vivos sin permiso.

Compañero de nuestro comité, David, con su estilosa pluma como ya ha demostrado tantas veces, perfila, esboza, conceptos y problemáticas que, a día de hoy, siguen siendo relevantes desde la publicación de aquel Realismo Capitalista que hizo tan conocido a Fisher.

Dejamos constancia en este post-scriptum de que somos muchos, aunque no nos hablemos. De que estamos profundamente enamorados, aunque no lo confesemos. De que somos conscientes que hemos sido capturados por espectros que nos toman por ganado y que nuestras trifulcas pierden el sentido cuando solo somos los restos de un exorcismo o las flores de narciso en flor a orillas de un lago. Se avecina un nuevo mundo del cual solo intuimos lo que susurra el viento cuando dejamos de escucharnos a nosotros mismos. Su fatalidad parece resquebrajarse, aunque sigue vigente. Aquí, dejamos constancia del no-ser que nos ha unido. Ojalá pudiésemos contaros lo bello que es cada vez que pasa, pero estas afinidades, cuando aparezcan, nos las resintáis y hablaremos el mismo idioma.


Pre-Texto del número


Entrada 2077

«Tumbado en mi cama. Inhalo y exhalo realismo capitalista. Pulmones de alquitrán. Cabeza de estadista. Espíritu emprendedor. Esclavo de una economía libidinal impostada. Metafísica ciber-biopolítica atesora mis recuerdos producidos. Me siento software refugiado de un entorno plagado de exploits y malware. ¿Cuánto tiempo aguantaré este flujo? ¿Cuánto tiempo aguantaremos esta utopía?» 


Mark Fisher, teórico y filósofo, nos acompañará en este sexto volumen de Metaxis. No sólo sus escritos como el ya clásico Realismo Capitalista, el ensayo autobiográfico Fantasmas de mi vida o la infinidad de entradas en su prolífico blog K-Punk han servido de inspiración a muchos jóvenes y aliento para una izquierda que ha olvidado el legado beligerante de la Escuela de Frankfurt, sino su figura como profesor y conferenciante. El espíritu ominoso que Matt Colquhoun atrapó del triste oleaje en Egreso como "la función Fisher" movilizó las enquistadas conciencias nihilizadas de estudiantes universitarios, académicos y obreros ante el hurto diario de su futuro. Aquella pregunta socialista por una sociedad post-capitalista será retomada por Fisher para recuperar la potencia del deseo que quedó atorado en circuitos de hiperconsumo, espectáculo y Sklavenmoral. Ante esa impotencia reflexiva, pasividad intersubjetiva y demás obstáculos productivos y neutralizantes del deseo se plantean puntos de fuga, salidas de emergencia, puertas de escape mediante los cuales no solo combatir al vampiro del castillo y La Cosa sino acabar con ese parón indefinido que es la depresión y el suicidio. El comunismo ácido buscaba, en su proyectiva utopía cultural y política, acabar con esta desazón espiritual a la que el ensueño ilustrado del individuo moderno, cada vez más atomizado y culpable, había llevado, focalizándose en algo muy sencillo: solidaridad, cooperación, colaboración e igualdad. ¿Acaso no os suenan extrañas estas palabras? ¿Será que apuntan a un lugar al que hemos estado acostumbrados a tomar como imposible?

Escribiremos contra esta atmósfera plagada de extrañezas oníricas, atractores artificiales y demás Videodromes para rajar, desde el reverso putrefacto y violento del Mago de Oz, el corazón de las tinieblas. Habita en nosotros ese deseo aniquilador, aunque rehusemos de su potencia. No nos creemos que pueda traer nada bueno dadas las malas noticias. Tampoco creemos en la vieja canción de lo nuevo, que trae lo mismo de siempre. Se trata más bien de regresar a un plano imperceptible para lo político. En resonancia con Fisher, y al igual que Tiqqun y Agamben, creemos que algo parecido a la revolución será posible cuando dejemos de llamarla a gritos.